Que tengo yo que mi amistad procuras,
que interés se te sigue Jesús mío, que a mi puerta cubierto de rocío, pasas las noches del invierno oscuras...
Puede que sea sorprendente, pero éstos, y otros muchos versos, los sé de memoria.
Y éstos, de Lope de Vega, quiero dedicar a los dos individuos, sin rencor ni mala fe, que según cuelgue esta página en mi muro, la abrirán.
Lo tengo comprobado, dos páginas vistas, un segundo después. Una en Alaska, otra en USA.
Saludos , por cierto.
No me mueve la curiosidad de conocerlos, lejos de mí esta propósito. Ya imagino que no despierto interés alguno en los lectores que refiero. No, seguramente serán algo así como Google, o FBI, o qué se yo qué servidor localizado en esos lares, que como Tom Cruise en cualquier película de acción, me vigilan por el bien de la humanidad, evitando que emita mensajes subversivos que descontrolen la paz mundial y el orden establecido. Hemos vendido bien barata nuestra alma y nuestra libertad a cambio de un poco de tecnología accesible. Paseamo y nos nos relacionamos, trabajamos sin sospechar que sólo nos queda la intimidad que no compartamos por ningún medio.Todo lo que salga de nuestro cerebro, será controlado, analizado, y seguramente, por vanal, desechado. No somos maleantes, ni traficantes de armas, ni cometemos mas delito que lo que podamos reducir de nuestro pago a hacienda, si es que podemos, con grandes dosis de remordimiento.No somos un peligro para los estados, ni para el precio del petroleo. Pero ello no nos libra de ser carne de control. Salimos a la red como el que sale a tirar la basura, en bata de guatiné y zapatillas de felpa. Y no sospechamos que tras los visillos de las ventanas vecinas y lejanas, alguien nos observa. Alguien que tiene la misión de que nadie en este mundo se mueva de la foto. Saludos, por cierto.
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