sábado, 3 de marzo de 2012

Gracias al Cielo y la ley de la oferta y la demanda, ya no se lleva la Martina. Resulta irrisorio observar al personal pudiente paseando caballos en la pechera, y especialmente cuando han pagado un alto precio por ello. Los caballos dan mucho juego, reminiscencias de la aristocracia. Véase Polo R.L. hace unas temporadas. Está bien, esto de la significación tan evidente, para poder fechar la temporada, por ejemplo. Así uno distingue de lejos al que maneja, del quiero y no puedo. Yo lo considero tacha de paletud, en mi modesta y poco entendida opinión. Y no entra en mi razón desembolsar lo que cuesta y no vale cualquier artículo por el mero hecho de que le acompañe un logo. Con las cazadoras y abrigos, es cómico. Este invierno todos nosotros con un tal, y el que viene, renovarse o caer en la total cutredad. Pero a nosotros, ¿qué nos han metido en la cabeza, además de paja?

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