martes, 20 de marzo de 2012

Que duro volver a la rutina, más si es martes. Porque si es lunes, te queda la frase de Herrera, y por fin es lunes. Pero el martes...es un día durísimo, por cuestiones tan personales que no viene a cuento transcribir. Y como llevo ya muchas horas tecleando, vengo a recordar el anuncio de Loewe, que es la reencarnación teenage del reportaje del Vogue de nuestras ministras paritarias. Yo, de la dicha marca, tengo un bolsito, que tiene ya la mayoría de edad, y cuenta con una curiosa historia. Me regaló una persona, no cercana, y que entre las cosas que se ha podido y querido comprar con su mucho dinero no está la educación, una bolsa de playa de Loewe. La bolsa no era, ciertamente, mi estilo. Por aquel entonces, todavía no me había dado por pasar los veranos en Marbella, y hasta alturas, ya no me va a dar tiempo de plantearme ese tipo de vacaciones. La verdad que lo mio era más bien el camping mochilero, y en ocasiones sigue siéndolo. En este ambiente, la bolsa de playa de Loewe, neceser a juego, en tonos dorados con letras brillantes, es que no. Así que, pensando que aunque del Quechua, una tiene que ir si no conjuntada la menos coherente, me fui, acompañada de mi madre, a una tienda Loewe, para cambiar aquello. Recalco, acompañada, que sóla igual ni me dejan entrar,puesto que  no llevo nada que signifique ni mi estatus ni mi bolsillo. Y cambié  la bolsa dichosa por dos bolsitos de paseo, una para mi señora madre y otro para mí. Y tengo que decir que los dependientes no fueron ni amables ni educados. Así que el anuncio actual de la marca, no viene a extrañarme. Semejante pandilla de supuestos modernos, disfrazados para el momento, que están por darle un palo al agua, y cuyo mérito según se relata es ser sobrinos, preferentemente, de alguien con lejanas implicaciones artísticas, que puede que algún gen de esos que han hecho famisillos a sus tios les haya saltado a ellos, no me impresiona. Modernos porque los pantalones se sujetan malamente a la cadera o el pelo se recoge en una bufanda de colores. Ninguno de éstos chavales de bien conocen el significado del término dación en pago de la hipoteca. Personalmente, prefiero a Tamara Falcó, mucho menos hipócrita.

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