jueves, 8 de marzo de 2012

Ahora que lo escucho en los medios, recuerdo algo. Gallardón abre la caja de los truenos. Y no le falta razón. Yo me recuerdo a mi misma, embarazada, en el trabajo, y decirle a mi superior Mira, no te gustaría que a tu mujer le hiciesen lo que tu me haces a mi ( pedazo de cabrón, que yo solo tengo en la cabeza la toxoplasmosis y tú pretendes que escuche tu opinión sobre el proyecto de obra) . Porque el embarazo no es el limbo que nos quieren hacer ver. No es un estado estupendo de felicidad. No esta una guapa, ni de lejos, una esta fatal, tiene montones de síntomas todos ellos demostrativos de la grave situación en que nos encontramos. Tiene miedo, mucho miedo, y esta insegura, y se siente culpable porque no es la mujer embarazada feliz felicisima del anuncio del champú, y se hincha, ella toda, y de llorar, y se vuelve a sentir culpable y es vulnerable, y esta sensible, y vuelva tener miedo y eso que toda tu vida has deseado y para lo que parece ser que estas hecha, es un camino de arenas movedizas que tiene mucho de inseguro y poco de alegre. Y una noche de las muchas muchísimas que no se duerme por motivos varios, incomodidad, ardores, etc, escucha en la radio una mujer en su misma situación y por un momento deja de sentirse monstruosa, sólo por una momento. Y no quiero ni contarte si además, para mayor gloria del embarazo, a tu lado una amiga estupenda, con una microbarriguita, sigue usando vaqueros y tacones y pasea un embarazo de revista. Eso te mata.Va una con su cara hinchada, con unos pies que pueden protagonizar la peli de Las botas de las siete leguas, las manos que no caben en los bolsillos, con frío y con calor, y con sequedad en la piel, y con aumento de grasa( también en la piel). Vamos, un cuadro. Y no hace falta llegar al octavo mes de gestación. La cabeza te funciona igual de mal desde el principio. Conforme pasan las semanas, los miedos modifican su razonamiento. Pero irse, no se van. Se quedan contigo. Para renovarse y volver a nacer conforme vayan sucediéndose los acontecimientos. El parto, la fiebre,  las notas.....Así que no está de más que algún ministro tenga un pensamiento para con las mujeres embarazadas. Para con el resto, ya lo tuvieron los anteriores, en la portada de Vogue.

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