viernes, 31 de agosto de 2012
Odio el ruido, clac, de mis sandalias al caminar. Me recuerda que son una sandalias de señora, de tacón medio, o cuña baja, que mi madre me regaló y lo que debió ella de pensar. Total. Si eran, las malditas sandalias, para mi, tampoco hace falta ni que sean monas, ni que me hagan alta...con que cubran el pie, suficiente. Y así con todo. No sé porqué me sorprendo. Si vamos a comprarme ropa para una boda, yo soy la que compro el vestido funcional que luego me sirva. Son mis primas las que, aconsejadas por mi misma madre, se compran trajes espectaculares, que luego tienen en el armario y pueden sacar para cualquier ocasión y así volver a ser las primas espectaculares en la cena de nochevieja. Pero yo no. Parece que no luzco. Así que a mí me dice, nada,que luego no te lo pones y no lo aprovechas. Y me compro un trajecito funcional, que luego, con las malditas sandalias, me vale para cualquier cosa, incluso para ir la gimnasio. Cierto que nunca soy la estrella de la velada. Nadie lo es con una cosita arregladita. Y me duele, aunque lo disimulo estupendamente. Ese aurea de soy así de hippy y yo es que paso...purita mentira. Me corren los demonios por no haber tenido personalidad suficiente para decirle a mi madre, mira, mamá, la sandalia esta de señora jubilada te la compras tú, que yo quiero una de cuña bien alta, aunque luego me estampe por el pasillo. Y ahora no me correrían los demonios cada vez que oigo el clac de la suela despegada. Pues no las pienso llevar al zapatero, las voy a dejar en la puerta del hogar del jubilado y que se hagan cargo de unas sandalias huérfanas de señora. Y ella me diría, pero si no son tan feas y además vas estupendamente, que te las has puesto todo el verano. Claro, porque me convences. Y no quiero que me convenzas. Ni aunque luego tengas razón.
jueves, 30 de agosto de 2012
Seamos sinceros. Ya no necesitamos al PNV. Uno de Vitoria, de VITORIA, se vale y se sobra solito él para acabar con la monarquía. Lo que no ha conseguido Ibarretxe, lo va a lograr Urdangarín. Y a mayor gloria de la unidad peninsular, con residencia en Cataluña. Y porqué unidad peninsular, y no, como ha de ser, nacional. Pues estoy viendo yo mucho interés en los súbditos de Mohamed en ocupar los montículos de guijarros africanos sobre los que ondea la bandera rojigualda. Y mantengo pocas esperanzas de que, una vez intervenidos, los territorios insulares y africanos vayan a ser objeto de financiación por el Banco de Europa, al fin y al cabo, quedan fuera del territorio europeo. Pero hablábamos del esposo de la Infanta de España. Y a propósito del esposo, la pregunta del millón. ¿Qué sabía la Infanta?. Y ahora, varias posibilidades. Primera y poco probable. Que sea digna descendiente de Carlos IV y su esposa María Luisa, y no sepa nada de nada. Porque la consideramos poco probable. Porque sino estamos perdidos. Pero no la descartemos, es Borbón, incluso aunque no lo parezca. Segunda, que lo sepa, y le importe un pito, que es mucho más probable, porque como dice la canción, de donde saca pa tanto como destaca, o más claro, de donde viene todo este parné. Si de forma evidente, disfrutas de un nivel de vida que no te cuadra, preocúpate, o deja de hacerlo. Pero es muy fácil dejar para otro momento este asunto. Como prueba, tantas herencias sin resolver. Uno lo va dejando para otro momento, y le sobreviene la muerte sin hacer testamento. Esto pasa mucho, y luego vienen los líos y quítame allá esa parcela. En fin, volviendo a la Infanta, los hijos le salen a uno como le salen, por mucho que los eduque tratándoles de usted, que al parecer es lo que pretendió hacer la Reina, y le ha salido rana. Y como le salen como le salen, ahora tenemos esta especia de situación atípica que resulta incalificable y en la que hemos pasado de inagurar catedrales restauradas a conducir un golf de hace veinte años, viviendo en un palacete de cinco millones de euros, y rodeados de elementos de seguridad, que risa me da el golfillo , además de que, al precio del combustible, y con lo que gasta un coche viejo, más les valía viajar en el vehículo de los escoltas.
martes, 28 de agosto de 2012
He encontrado una percha. Una percha, corriente, de madera, un poco más pequeña de lo ordinario. Tiene un nombre rotulado. YUDIT. Se me hace un poco extraño que mi madre no supiese escribir mi nombre correctamente. Pero os aseguro que fue ella la que lo escribió. En el año 1988. Como parte del ajuar que me preparó para llevarme al internado, por llamar de alguna manera aquel sitio horroroso disfrazado de colegio de señoritas. En realidad , se trataba de un antiguo cuartel, de largos corredores y techos altísimos, ventanas inalcanzables con gruesas rejas y suelo de baldosas marrones y frías. En uno de aquellos corredores estaba el dormitorio de niñas pequeñas. Consistía en un pasillo ancho, a cuyos lados, en hileras, separadas por un panel marrón claro, estrecho, de un material desagradable y rugoso, fino como un papel y no lo suficientemente alto como para dar intimidad, una especie de cortina rígida, sobre la que apoyaba un armario bajo y desvencijado, marrón también, allí todo era marrón, y al otro lado del trozo de pasillo, porque eso era, un trozo de pasillo de suelo frío, un camastro, cubierto por una vieja y áspera colcha marrón. Marrón era el mundo en aquel lugar. Al final del corredor, estaban los baños. Consistían en una hilera de duchas, de las que jamás en la historia salió agua caliente, y una hilera de lavabos. La ducha era obligatoria, monja vigía mediante, todas las noches. Después de una cena que solía consistir en una loncha de jamón york , del malo, a la ducha. La monja divisaba por debajo de la puerta si te habías metido debajo de la alcachofa. No había escapatoria. Si salías y ella consideraba que no había habido remojo previo, te hacía volver dentro, hasta que salías lo suficientemente mojada. Lo recuerdo con verdadero horror, y eso que yo, lo reconozco, me hice maestra en el arte de aparecer como recién duchada, mojando sólo los pies, en una especie de equilibrio....sería difícil de explicar sin un plano. Después de los baños, estaba el acceso precisamente a mi clase, lo que hacía que el mundo se redujese a un limitado recorrido por aquel entonces. Catre, lavabo, clase. Pasando previamente por la capilla, a oír misa diaria, y desayunar un trozo de pan con mantequilla, que hizo que todas nosotras pasásemos a ser anorexicas una vez abandonado el internado, descuajaringo nuestro maltrecho tiroides de manera definitiva, y nos llenó de cartucheras prematuras. De todas maneras, para lucir el uniforme que colgaba de aquella percha, un pichi de tela gruesa y estampado pata de gallo, tampoco hacía falta mucho más.
De toda la vida, las costumbres de un pais configuran su cultura, que el final viene a ser su idiosincrasia como nación. Dicho lo cual, en la cultura hispaliense, de toda la vida, el posado de Ana Obregón viene a ser el preludio del discurso navideño de su Majestad. O dicho con mayor propiedad, dos hitos marcan la sucesión de las estaciones, el posado veraniego de Ana Obregón el inicio de la temporada estival, y el discurso de S.M., la Navidad. Por ello, yo ya añoré allá por junio el posado de la diva, y cual ha sido mi sorpresa cuando ayer una MUY QUERIDA AMIGA me pregunta , desespera por la falta de buenas noticias en el panorama mundial y local, por el posado de este año, afirmando con certeza que este existe y que ha tenido lugar recientemente. Loca , lo busco en internet. Ni rastro, ni el Hola, ni el Mujerhoy, ni el El Confidencial. Nada. Vuelvo a buscar. Por fin encuentro una pequeña reseña, en las páginas tipo AR. Por lo demás, nada, reseñas gráficas al recorrido histórico del posado, y poco más. Esta moza sí que ha desaparecido, y no Paesa. No encuentro documento fotográfico, no lo puedo comentar. Ni siquiera en su biografía oficial ( por Dios que alguien le regale un diseño de página web que no tenga la pinta de calendario de taller) . Visto el poco éxito, empiezo a temer que este año, lo mismo que le ha pasado al verano, la Navidad no va a empezar, a falta del discurso oficial. Lo mismo la celebramos por San Antón, y matamos varios cerdos de un tiro.
lunes, 27 de agosto de 2012
Pan y circo, dicho popular que se remonta a los tiempos de los romanos, nuestros abuelos, y que designa las aspiraciones populares. Populares del pueblo español. Y así, gráficamente, desde los tiempos del Siglo de Oro, por no remontarnos más allá en el túnel del tiempo. Véase, por cercanía temporal, las corridas de toros con que distraían el estómago del populacho en tiempos de Carlos IV y Godoy. Y por fin, finaliza en el tiempo presente la temporada estival.Que cualquier observador interplanetario podría pensar que lleva durando desde 1800. Mismos gobernantes pasmados, mismas distracciones de las masas, no tan hambrientas gracias, de nuevo, a la labor cristiana , pero igual de abandonadas. ¿Quién ha echado de menos a la prima de riesgo en los dos últimos meses? ¿Se ha acordado alguien del índice Nikei o del Ibex 35? Nadie. Estábamos tapándonos los oídos con el ruido de la charanga. Y los cohetes. Y hablando de fiestas y de cohetes, encontré ayer a un entrañable conocido, ocurrente, rápido y sagaz , que me comentó haber abandonado recientemente la vida política, por no soportar el desatino que supone quemar, literalmente, dar de arder, en palabras suyas, ocho millones de las antiguas pesetas, en tracas y fuegos, mientras se le niega a cáritas cualquier ayuda para dar de comer a quince sin papeles, alegando falta de partida presupuestaria. Y lo peor , o más absurdo, es que alguno de los mandatarios locales que apoyan estos desatinos, son médicos, de esos que invocan el juramento hipocrático para no dejar de atender necesitados ( y no tan necesitados) a cuenta del mermado erario de la sanidad pública, pudiendo, mucho mejor, atenderlos en su consulta privada, de las de a noventa euros la visita. Me pregunto que es lo que lleva a quienes con tanto poco acierto dirigen nuestro destino a mantener siete días de fiesta, a base de encierros y poco más, incitando al pueblo a salir, a beber, a olvidar...en vez coger un toro, de los tantos que recorren las recién reasfaltadas calles, y dar una salida digna a la maldita crisis. Puede que ahora, en la vorágine veraniega de las fiestas populares, no nos extrañe ver a la gente recogida por la calle, saludando, charlando...falta una semana para que llegue septiembre, y mcuhos, por no decir casi, todos, seguirán en la calle, por falta de un trabajo al que acudir. Entonces, tendremos que buscarnos otra excusa para mirar hacia otro lado, y no habrá toro del que escapar.
jueves, 23 de agosto de 2012
La dura vida de quienes sin estar especialmente capacitados ni haber sido incitados a ello en nuestra vida, se nos ocurrió comenzar a esta avanzada edad, y emocionarnos, en los logros deportivos. Yo me eduqué en un colegio de monjas que más que hermanas eran reliquias, y la gimnasia consistía en hacer la balanza en barra fija. Si te salía bien, un diez. La balanza en barra fija es algo que no he vuelto a ver hacer a nadie en mi vida, ni dentro ni fuera de las olimpiadas. Finalizada la etapa de la balanza y los patines de hierro, te convertías, salvo raras excepciones, en un ser apático cuyo objetivo era llevar el pelo con permanente y que no podía practicar ningún tipo de movimiento habida cuenta de lo apretados que llevábamos los pitillos a lavados a la piedra. Puede y sólo puede ser que en la época universitaria, en vez de dedicar cuatro años a escachar y agrandar el culo contra la silla, alguna de vosotros se dedicase a algún tipo de deporte. Yo no, yo fuí de las de la silla. Y cuarenta, o treinta años después, me echo a correr. La equipación la llevo del decatlon, pero la de serie me falta, me falta orden, base, fundamento, compañía y musculatura. Y como a mí, a muchos otros deportistas en ciernes poco antes de la jubilación. Así que vamos de lesión y lesión, y con el desespero de que tanto gasto médico mermará nuestra pensión a futuro. Yo misma, corro dos semanas como una locay me paso lesionada tres meses. Harta me tengo. Y puede ser el ligamento, el menisco, la rúcula...pero lo que es en la realidad es una falta evidente de musculatura que sujete todo lo que quiero llegar a correr. Eso en mi caso. En los demás, cada uno lo suyo. Que si la columna desviada de estudiar las oposiciones. Que si en el último parto me cosieron del revés y tengo pérdidas cuando boto. Que en que hora me operé las orejas , ahora llegan las primeras en todas las carreras. Mi generación, que siempre llega tarde.
miércoles, 22 de agosto de 2012
Tengo que dar las gracias a Mariló Montero. Gracias a su asado de cerdo con piña y hierbabuena en horno de carbón o similar ( receta enviada por Encarna de Móstoles, junto con la de las empanadillas) , no tuve mas remedio que cambiar de cadena y poner la 2 y así conocí a los mosuo.
Sociedad matriarcal basada en la unión libre. Aquí lo llamaríamos moral relajada. La protagonista que a su vez relata el documental contando su propia vivencia dentro de esta sociedad, considera que lo de la unión libre es muy práctico. Yo igual también. Desde la pubertad, los miembros ( y miembras, si me oye la Bibiana desde NY) pueden iniciarse en los encuentros amoroso, con una o más personas, y si bien como se suele decir que el roce hace el cariño, se entabla entre los amantese una especie de union que llaman union libre, pero en la que se permite, sin rencor, la infidelidad. Convivir no, cada uno se mantiene en casa de su respectiva madre. En cuanto a un tema nimio, el embarazo, relata la joven que le da igual, que si tiene un hijo, pues una bendición, para la familia, no se a que familia se refiere. Acaba el reportaje diciendo , ella, que no sería capaz de vivir con el mismo hombre toda su vida. ( Lo cual no viene a ser cierto a la larga porque acaba casándose con un francés , de los de para toda la vida) Intento buscar algo de información en internet. No está claro el origen de los mosuo. Puede ser mongol. Los hombres carecen de responsabilidades porque no se les viene a considerar con aptitudes para la economía, al menos tan altas como las de las señoras. O sea, como en occidente. Hasta tal punto carece de importancia el padre o pareja masculina , que el cabeza de familia es el hermano de la madre, que es quien le da los apellidos al chiquillo.O sea, todo mucho más cercano al National Geo que al plan comuna hippy - amor libre. De amor libre nada, unión libre, repetía hasta la saciedad la relatora del reportaje.Todo muy rollo la 2, por un momento creí ver a Punset de figurante, y por cierto, ahora entiendo que no debe ser nada soso el del pan tierno campando por la 2 a sus anchas, visto el contenido documental. Pues bien, la sociedad matriarcal mosua existe, no niego que se encuentra en peligro de extinción, se sitúa en un lugar indeterminado que no delataré para que no se produzca una estampada masiva, y cree en la unión libre . Que no en el ligoteo desmedido. O bueno, un poco igual sí. En apariencia y según su tradicional organización, sin ningún tipo de prejuicio sexual. En apariencia. Lo curioso es que se pierda a medida que se occidentaliza. Llamaré a Bibiana, seguro que aquí encuentra un rasgo de seximización.
Sociedad matriarcal basada en la unión libre. Aquí lo llamaríamos moral relajada. La protagonista que a su vez relata el documental contando su propia vivencia dentro de esta sociedad, considera que lo de la unión libre es muy práctico. Yo igual también. Desde la pubertad, los miembros ( y miembras, si me oye la Bibiana desde NY) pueden iniciarse en los encuentros amoroso, con una o más personas, y si bien como se suele decir que el roce hace el cariño, se entabla entre los amantese una especie de union que llaman union libre, pero en la que se permite, sin rencor, la infidelidad. Convivir no, cada uno se mantiene en casa de su respectiva madre. En cuanto a un tema nimio, el embarazo, relata la joven que le da igual, que si tiene un hijo, pues una bendición, para la familia, no se a que familia se refiere. Acaba el reportaje diciendo , ella, que no sería capaz de vivir con el mismo hombre toda su vida. ( Lo cual no viene a ser cierto a la larga porque acaba casándose con un francés , de los de para toda la vida) Intento buscar algo de información en internet. No está claro el origen de los mosuo. Puede ser mongol. Los hombres carecen de responsabilidades porque no se les viene a considerar con aptitudes para la economía, al menos tan altas como las de las señoras. O sea, como en occidente. Hasta tal punto carece de importancia el padre o pareja masculina , que el cabeza de familia es el hermano de la madre, que es quien le da los apellidos al chiquillo.O sea, todo mucho más cercano al National Geo que al plan comuna hippy - amor libre. De amor libre nada, unión libre, repetía hasta la saciedad la relatora del reportaje.Todo muy rollo la 2, por un momento creí ver a Punset de figurante, y por cierto, ahora entiendo que no debe ser nada soso el del pan tierno campando por la 2 a sus anchas, visto el contenido documental. Pues bien, la sociedad matriarcal mosua existe, no niego que se encuentra en peligro de extinción, se sitúa en un lugar indeterminado que no delataré para que no se produzca una estampada masiva, y cree en la unión libre . Que no en el ligoteo desmedido. O bueno, un poco igual sí. En apariencia y según su tradicional organización, sin ningún tipo de prejuicio sexual. En apariencia. Lo curioso es que se pierda a medida que se occidentaliza. Llamaré a Bibiana, seguro que aquí encuentra un rasgo de seximización.
La mayoría de las personas, nos movemos entre los grises de la mediocridad. No es dicho esto en modo alguno despectivo. Es, en todo caso, un alivio. No somos mala gente, al menos en el entorno que nos movemos. No tenemos necesidad de ser realmente malos, y no lo somos. Podemos ser más o menos agradables, o agraciados, pero malos, malos como esos que fabrican pastillas de colores, no. Sin embargo, hace tiempo que he descubierto que sin ser malos, sí que existen personas mezquinas a nuestro alrededor, que disfrazan el día a día de un leve soy como tu, pero cuyo corazón está emponzoñado. Esta gente no suele manifestarse en público. La mezquindad, como el enano malo de la serie Erase una vez el hombre, es tan deleznable que se practica a escondidas. La mezquindad nace de la envidia, y de la cobardía. Es el deseo de ser o tener lo que no soy ni tengo, y la cobardía tan grande de no intentar cambiar tu situación. Es la negación de las circunstancias propias por el anhelo de lo que imaginamos que son las circunstancias ajenas. Hay a quien no le gusta un rasgo de su carácter, y se esfuerza en modificarlo. A quien le gustaría poseer una virtud, y se esfuerza en lograrla. Y los que no se pueden ni ver a si mismos, por despreciables, y se consuelan con el odio a los demás. Las personas mezquinas no salen a la luz, pueden permanecer años escondidas, incluso aparecer por lustros como gente amable, educada, incluso sana. La única diferencia es que la amargura corroe su corazón como el óxido, y siendo tan cobardes como para no atreverse a manifestar su verdaderos sentimientos, quedan agazapados a la espera de la caída de su presa. Porque hay gente borde, desagradable, malcarada...y es de agradecer que vayan de frente. Gente que no disimula, un pequeño defecto social. Y gente mezquina que en la intimidad de su casa y de su corazón se regodea en su propia miseria, con el agravante de que , por su cara amable, es muy común que se rodeen de buena gente, de la mejor gente, a la que van minando poco a poco, envolviendo en su amargura, chupando la sangre como parásitos inútiles, envalentonándose frente al silencio del otro, que ellos creen que les carga de razón, sin darse cuenta de que sólo el cariño puede hacer que quienes les rodean les soporten.
martes, 21 de agosto de 2012
Hablemos de años. No creo que fuese mayor de edad el chaval del que os voy a hablar. Andrés. Si echo la cuenta, yo estaba embarazada de un niño que perdí , la mañana de invierno, sábado frío y soleado, que Andrés se mató. Así que hará unos diez años de aquello. Era medidia, la una. El tren atravesaba el pueblo y las barreras de la estación cerraban el paso a ambos lados de la vía. Hacía mucho tiempo que Andrés no se relacionaba con nadie, sólo con un perro boxer que yo le había traído de Asturias. Me lo pagó a plazos. Hacía muchos años que su mundo estaba roto. Muchos sábados que las drogas de diseño lo habían aislado de las discotecas, de los amigos, de todo aquello que comenzó siendo un juego de colegas. Aquel sábado, a la una del mediodía, como todos los demás sábados del invierno antes de que esta maldita crisis aniquilase las horas extras de las fábricas, a ambos lados de la vía del tren, muchos coches aguardaban el paso del ferrocarril . Regresaban de las fábricas a sus casas. Unos en coche, otros en bici. Andrés aguardaba a un lado , el contrario al pueblo, y cuando el tren alcanzó la cercanía suficiente, no lo dudó y se abalanzó contra la máquina, ante el horror de todos. Dudo que el maquinista pudiese siquiera verlo, todo sucedió demasiado rápido. Nadie sabe, ni a nadie le importó, que ocurrió con el perro. El cuerpo del chaval quedó desmigajado a lo largo de kilómetros. Una madre rota, a la que hacía también muchos meses que no se dirigía, quedó llorando en mi casa, que sirvió, a falta de otra, de improvisado velatorio. Yo perdí el niño que esperaba. No creo que tenga nada que ver, pero alguien con mucha experiencia me vió buscando los restos del chaval en las vías del ferrocarril y me dijo que aquello no podía traer nada bueno. Días después me comunicaron que mi niño había muerto. Son estos los años en que las malditas drogas de diseño han proliferado. Qué le falta a un chaval que tiene la vida a raudales la pierda con esta basura. Andrés no fue un chico afortunado, conocía la miseria desde bien chiquito. Y en aquellos años, eligió la huida en vez de la vida. No se conocía hasta que punto la mierda que les vendían podía agujerear su cerebro. Qué digo. Ahora ya se conoce, y sigue siendo el postre preferido de los adolescentes.
domingo, 19 de agosto de 2012
No sé apagar la wii. Sé poner una demanda, hacer calceta, incluso punto de cruz..hacer una tarta tres chocolates, y ponerle una inyección a un perro. Pero no sé apagar la wii, y mucho menos encenderla. Así que si quiero dejar de ver en la pantalla al pequeño y ya tan cercano Mario y no escuchar más esta musiquita tipo guerra de las galaxias que suena en el pause, tengo que buscar a uno de mis hijos para que apague la wii. Y eso sólo hará que me sienta aún más frustrada. Para mí fue un gran logro comprender que la televisión contaba en su haber con dos mandos desde hacía un tiempo, y aprender a usarlos. Porque la caja tonta, era eso, tonta, y la capacidad de elección que se supone a los seres inteligentes queda desvirtuada ante tanto canal. ¿Cómo es posible que pase la vida y todo lo que en ella acontece sin darnos cuenta? ¿ Cuando me perdí en este camino, y me salté una estación, la de la wii, o cualquier otra¿ Yo no aspiro ni quiero ser un madre crack del videojuego, en realidad no conozco a ninguna que lo sea, ese papel parece requerir algo ...no escribiré esta grosería, pero es tan cierto como que no sé apagar la wii. Podría tomar una medida drástica, como tirar del cable o algo así y luego echarle la culpa al aspirador, pero es que no tengo aspirador, el robot roomba hace las funciones y este es tan listo que ni arranca cables ni nada, de hecho temo que el mejor día nos encontremos ambos tomando un animado café a media tarde. O podría hacer culpable a la señora que me ayuda en la limpieza. No lo creerían, ella no toca los cables, sabiamente, por miedo a caer electrocutada. Aparece el padre de las criaturas, y apaga la tele de botonazo, finalizando la terrible música. Pero que conste que ha sido él.
jueves, 16 de agosto de 2012
Sucedió hace unos años un singular acontecimiento que nunca he relatado, absolutamente descabellado, y que es el que sigue. Mi esposo y yo nos dirigíamos al funeral del padre de un muy querido amigo, funeral que por ser la familia oriunda, ocurría en un pueblo perdido de la Soria profunda. Llegar al pueblo dicho, desde cualquier sitio del mundo, es una odisea, un largo camino entre bosques. Consecuentemente, lo que esperas después de la larga marcha es un paradisíaco lugar de casitas de piedra anclado en un pasado tranquilo de siestas en al fresquera. En absoluto. En medio de un secarral, un lugar de casas dispersas, paredes sin lucir, calles mal trazadas y asfaltadas, y alguna ruina maloliente. Lo que pudiera haber sido una pequeña ermita románica era una desvencijada iglesia, más vieja que antigua, con bancos que se caían de puro viejo y carcomidos, rodeada de maleza.Allí nos plantamos una calurosa tarde primavera , a la puerta de la iglesia, a esperar la llegada de la comitiva fúnebre. Vaya , pensé en un momento distraído, no hay cobertura en todo el pueblo. Así estábamos, ya había llegado el coche fúnebre y se dirigían los allegados a descargar el mortuorio bulto, cuando algo interrumpió el momento. Un hombre rudo, aparcó su furgoneta blanca y desvencijada justo en medio del gentío. Bajó del coche, se dirigió a la parte trasera del furgón y sacó del mismo una cruz de hierro, arrancada, al parecer, del cementerio. En la encrucijada, la fotografía en blanco y negro de una mujer joven y una fecha, 1939. Todo esto hacía al grito de asesino, mientras el resto de la comitiva se debatía entre salir corriendo , dejando la caja del muerto allí mismo, o hacer oídos sordos, que fue lo que se hizo, hasta que el campesino exaltado dejó plantada la cruz de hierro enfrente de la caja y volvió a la furgoneta para salir con una escopeta. El revuelo se hizo mayor y yo, sólo, pues mi marido intentaba tranquilizar a los hijos del muerto, dos armarios de dos por dos, eché a correr, buscando auxilio. Pero...¿y a quien se lo pido, de que parte estarán en esa o esa otra casa? Así que unos chavales que jugaban en medio de la nada me vinieron a indicar que a al entrada del pueblo, si me subía a una alcantarilla, encontraría cobertura. No dí en pensar que me podrían tomar el pelo, y corrí buscando la alcantarilla, que encontré y efectivamente, instalada sobre la misma, el teléfono dio la señal suficiente para dar la voz de alarma a ala benemérica. Cuando regresé a la iglesia, la imagen era desoladora. Los parientes llevaban la caja a hombres por el camino hacia el cementerio y detrás del cortejo, el campesino les seguía con su furgoneta, la escopeta de copiloto. Al fin llegó la guardia civil, y si no se calmaron los ánimos, al menos se disolvió la manifestación. Sin más muertos. Aún estoy por conocer los motivos de todo aquello.
martes, 14 de agosto de 2012
Que osadía, creer que por haber salido de juerga más de lo convencionalmente admitido, se conoce el barro y las mazmorras de la sociedad. Que estupidez creer que se ha visto todo sólo por el hecho de haber visto mucho de madrugada. El calabozo sólo se conoce cuando se baja a él. Y yo, porque me asombraban los relatos de mi amigo del alma sobre la vida en prisión, creí que nada iba a impresionarme. Estaba equivocada. Si eres un adulto con una vida más o menos conveniente, y profesionalmente te toca en suerte, porque estás en las urgencias de un hospital, en una ambulancia, en el turno de oficio...no hace falta ser miembro de los Cuerpos y Fuerzas de seguridad, a esos se les supone el arrojo, te toca en suerte, digo, quedarte a solas con la miseria, con la desgracia, con el barro social, para introducirte en su vagina y obtener flujo o para tener una entrevista privada con un chaval que no puede ni rascarse la oreja, entonces conoces la miseria, y no te deja indiferente. De todos los momentos en la vida que pueden producirme pánico, o vértigo, o miedo, hay uno que lo siento con una sensación física. La entrevista privada con un detenido totalmente drogado, que tiembla, escupe, se toca insistente la cara...ese triste momento en el que no voy a sacar nada en claro, del que no voy a obtener más que frases inconexas e insistentes...De todos los horrores de esta sociedad, temo a uno por encima de todos. La droga no es sólo esa diversión que conocemos más o menos de cerca, ni ese yonki con el que nos cruzamos y que fue compañero del colegio. Son chavales con caras aviejadas, destrozadas de marcas, ojos idos, manos que tiemblan...que una noche son peores que ninguna, y acaban sin ser muy conscientes en un calabozo, soltando frases incoherentes a la pared, que una noche no controlan y le pegan una paliza a la chavala, o se lían a botellazos con el camarero....y unos padres que les esperan por la mañana, sin saber bien cómo ha sucedido. Lo que más duele es entregarle el hijo a los padres. Y el miedo más grande, que un día yo sea esa madre.
lunes, 13 de agosto de 2012
Circulan por la red numerosas reseñas añorando los ochenta, o incluso los setenta...añorando nuestra infancia, los chicles, la goma de saltar, la mercromina...en fin, aquello nos recuerda la inocencia perdida, y sobre todo lo bien que nos lo pasábamos jugando. Porque no divertíamos, y el aburimiento , si conseguíamos juntarnos más de dos amigos, era absolutamente excepcional. Y jugábamos todo el día, incluso si nos dejaban, en la calle por la noche. Este es al menos mi recuerdo, yo creo que el aburrimiento lo trajo la tele en color con programación infantil diaria. Y ahora, no voy a añorar otros tiempos, en que los niños no eran algo importante. Pero sí quisiera reflexionar sobre un hecho que me viene sucediendo este verano. Como todos los niños, mis hijos se aburren. Se aburren en la playa, en la piscina, en el jardín...y si no se aburren es porque consideran el tiempo de la piscina un intermedio entre dos partidas de la wii, un mal menos. No son niños raros, ni frikis. Son niños de su tiempo a los que les tengo que castigar a jugar en el jardín. Y es cierto que en ocasiones se mimetizan con mis deseos y buscan lagartijas para cortarles la cola, un rato, hasta que se cansan. ¿Cómo puede un niño cansarse de jugar?¿No querer ir a dar una vuelta con la bici? No pretendo hacer un manifiesto contra la electrónica, reconozco las ventajas de este nuevo tiempo, mis recuerdos de infancia son en ocasiones patéticos...cierto, pero los niños tienen que tener por objetivo jugar, incluso antes de ver la peli de Phineas y Ferb, como quiera que se escriba. Si los juegos eléctronicos , consola sy wii fuesen ciertamente tan bondadosos como pretendemos, no les robarían a los niños la ilusición de jugar. Esta es mi reflexión, si tengo que castigar a mis hijos a jugar para que dejen la tele, algo no funciona.
domingo, 12 de agosto de 2012
Dice el admirado diseñador del buen gusto Armani que una mujer delgada con tetas, es un producto de ciencia ficción, una mujer biótica. La lectura de esta opinión ha supuesto un gran alivio, para mí y para muchas otras señoras. Andaba yo preocupada por la desilusión que las ya conocidas como madres volante , esas que amanecen a las nueve de la madrugada vestidas como si fuesen a Pacha, me habían producido una vez vistas sin los volantes y lentejuelas. De lo más moderado. Mucho brillo, y poca chicha. Y yo me preguntaba, además de la lencería que usan, cómo no se habían instalado prótesis. Y ya lo sé. Lo desaconseja Armani. Aunque no veo yo a las madres volante muy de leer Armani, pero mira, me han sorprendido. Lo mejor del verano para quienes practican el voayerismo, como yo, es el desnudo de los cuerpos. Y no por los cuerpos, no me produce especial placer su observación, ni siquiera me sube la adrenalina el depilado masculino, a mi edad, produce más placer el buen humos. No es la carne lo que me atrae, sino la cobertura, cuando la distinción que nos arropa se limita tantísimo, nuestra forma de ser, nuestra alma, queda totalmente al descubierto. Considero mucho más significativo un triquini que un abrigo de piel de marta. Y hablando de triquinis, hay señoras que debían pagar con trabajos a la comunidad por enfundárselos. Por contra, de mis paseos oculares en la playa de Salou recuerdo una joven esbelta, un cuerpo perfecto además de una cara preciosa....y un triquini que oscurecía el sol. En ocasiones me pregunto cual es el oscuro placer de la observación, no me mueve la crítica, en absoluto, es una parte oscura del lado opuesto del corazón que produce un placer absolutamente personal. ¿Será eso mismo lo que sienten quienes se agolpan como público en los desfiles de París? ¡Madre mía, cada día me mimetizo más con Nati Abascal¡¡¡¡¡¡
sábado, 11 de agosto de 2012
Un mes más tarde...os he echado de menos, tantísimo...No ha sido por aburrimiento, ni por inactividad, la vida en ocasiones discurre a una velocidad incomprensiblemente alta, como si se tratase un tren japonés que no puedes detener , y así ha sido en mi caso. Podría haberos contado vivencias que creo que han marcado mi alma en este mes. No ha sido necesario viajar al Sahara, todas las miserias han venido a mí, desde muy cerca, o desde bien lejos.No podría resumir los pensamientos que se agolpan en mi mente en una página, necesitaré semanas para asimilarlos, y toda una vida por delante para contaros aquello que merece la pena. Pero los reencuentros no han de ser nostálgicos, y yo siento que sólo puedo abrirle la puerta a la alegría, así que para comenzar este año y convenceros a todos, propios y extraños, para que dieseis cada día leer lo que yo escribo y me honréis con vuestra visita a mi blog, y me enaltezcáis con vuestros comentarios, y hagáis de mí una persona mucho más feliz, os contaré un hecho estético que lleva más de cuarenta años horrorizándome. Y que no es otro que el que sigo en relataros: ¿porqué las señoras, españolas ( sin lugar a dudas) se empeñan en colocarse un bikini con atadura al cuello para después bajarse los tirantes por debajo de la axila hasta anudarlos en la espalda? Nadie se ha mirado en el espejo así dispuesta? No puede ser. No hay nada más anti estéticos en toda la costa peninsular, incluyendo Portugal. Las tetas quedan reducidas a dos paraguayos fofos de puro maduros debajo de un trozo de tela, que por descolocado, queda irremediablemente flojo, y que a falta de asidero, se va aflojando de forma progresiva, dejando al descubierto parte del pezón de un pecho, si o si, no os engañéis, eso pasa siempre a medida que la portadora de semejante adefesio camina, a cada paso la parte superior y sufridora de un bikini que deforma hasta extremos de asustar, el pecho , se va cayendo. Señora mía, si no le gusta la marca del atador al cuello, cómprese un bikini con escote palabra de honor, y no atente a la honorabilidad de la especie luciendo semejante adefesio.
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