jueves, 30 de agosto de 2012
Seamos sinceros. Ya no necesitamos al PNV. Uno de Vitoria, de VITORIA, se vale y se sobra solito él para acabar con la monarquía. Lo que no ha conseguido Ibarretxe, lo va a lograr Urdangarín. Y a mayor gloria de la unidad peninsular, con residencia en Cataluña. Y porqué unidad peninsular, y no, como ha de ser, nacional. Pues estoy viendo yo mucho interés en los súbditos de Mohamed en ocupar los montículos de guijarros africanos sobre los que ondea la bandera rojigualda. Y mantengo pocas esperanzas de que, una vez intervenidos, los territorios insulares y africanos vayan a ser objeto de financiación por el Banco de Europa, al fin y al cabo, quedan fuera del territorio europeo. Pero hablábamos del esposo de la Infanta de España. Y a propósito del esposo, la pregunta del millón. ¿Qué sabía la Infanta?. Y ahora, varias posibilidades. Primera y poco probable. Que sea digna descendiente de Carlos IV y su esposa María Luisa, y no sepa nada de nada. Porque la consideramos poco probable. Porque sino estamos perdidos. Pero no la descartemos, es Borbón, incluso aunque no lo parezca. Segunda, que lo sepa, y le importe un pito, que es mucho más probable, porque como dice la canción, de donde saca pa tanto como destaca, o más claro, de donde viene todo este parné. Si de forma evidente, disfrutas de un nivel de vida que no te cuadra, preocúpate, o deja de hacerlo. Pero es muy fácil dejar para otro momento este asunto. Como prueba, tantas herencias sin resolver. Uno lo va dejando para otro momento, y le sobreviene la muerte sin hacer testamento. Esto pasa mucho, y luego vienen los líos y quítame allá esa parcela. En fin, volviendo a la Infanta, los hijos le salen a uno como le salen, por mucho que los eduque tratándoles de usted, que al parecer es lo que pretendió hacer la Reina, y le ha salido rana. Y como le salen como le salen, ahora tenemos esta especia de situación atípica que resulta incalificable y en la que hemos pasado de inagurar catedrales restauradas a conducir un golf de hace veinte años, viviendo en un palacete de cinco millones de euros, y rodeados de elementos de seguridad, que risa me da el golfillo , además de que, al precio del combustible, y con lo que gasta un coche viejo, más les valía viajar en el vehículo de los escoltas.
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