lunes, 5 de marzo de 2012
La Familia Real nos une. Partidarios de imputar a la Infante, o detractores. Nos une. Que sabíamos nosotros de la familia real. Que les queda estupendo el decorado en las fotos del HOLA. Que nos mandan graciosamente una felicitación cada Navidad. Y todo lo que callamos. Pero han constituido, hasta los duros momentos en que han sido obligatoriamente reducidos al ostracismo, una parte elegante de nuestro folclore nacional. Elegante, no hace mucho, que no quiero ni pensar el coste del secuestro de las fotos de las infantas hace quince años, esas mangas con vuelo....Pero uno a costa de la familia real, hace amigos. Las excursiones de sus regias personas a los pintorescos lugares del suelo nacional,San Sebastián incluido, han sido un acontecimiento extraordinario. Yo, sin ir mas lejos, tuve el placer de saludar a su alteza real el Príncipe de Asturias. Y oye, que pasamos un buen rato. El Príncipe imagino que no, aquella recepción debió ser un coñazo, pero en el burocrático y soporífero discurrir de la vida municipal, la llegada de uniformados con perros y escopetas a revisarnos el armario fue de lo más emocionante . Como aquella mañana nos dieron fiesta, con opción a quedarnos para ver de lejos el discurrir por las escaleras de la casa consistorial la regia figura, hubo quien consideró más divertido la segunda opción, que irse a casa a planchar. Y entre ellas, unas amigas y yo, que lo pasamos realmente estupendo. Y el chico, entonces aun, nos saludó. No es que nos viniese a imponer el Toisón de Oro, que no llegamos a intimar , pero tan simpático. Años más tarde, con motivo de la coronación o lo que sea que se haga de los príncipes de viana( a que os recuerdan a las galletas) el muchacho, ya casado, volvió con su señora, y así repite, según cuentan las crónicas, cada año, no sin mucho interés mediático ni repercusión social, porque no nos toca que nos fleten gratis autobús para ir a ver que se cuece. Esta vez no vino a Tudela. Pero si lo hicieron los duquecitos forrados de palma , o palmeros, antes de caer en desgracia, y tambien en aquella ocasión nos plantamos en los balcones municipales, previa revisión de los uniformados, para verlos. Rompiendo la rutina, como debe ser. La del HOLA, la del telediario está siendo mucho más prosaica.
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