domingo, 8 de abril de 2012

Nadie puede negar, sin rubor, que España  es católica. Lo mismo que nadie puede negar que España es futbolera. Yo tenía la intención de pedir fé, de esa que le trae la montaña a Mahoma, de la que llora a pulmón al paso emocionado de las procesiones, y se alegra cada Domingo de Resurrección vistiendo sus mejores galas, de la que se pone traje y corbata y mantilla. Y ahora, no sé si no será más práctico hacerme forofa del Real Zaragoza. Porque es bien cierto que me emociono más que Carmina Ordoñez el día de Viernes Santo, pero el Sábado Santo sustituí, por mor de mis retoños, la vigilia por un partido Barca-Zaragoza, colocadita en medio de las exaltadas turbas del equipo local, o sea del Zaragoza, que no pararon de berrear en todo el partido, animadas por un elemento en camiseta de manga corta, y eso que hacía un frío que pelaba, y que yo abrazada a mi pequeño rodeándolo con una mantita polar. Y el tipo de la camiseta, con un megáfono, y coreado de los cienes y cienes de elementos blanciazules que le seguían el paso, gritaba impertérrito sandeces y cantaba todo tipo de tonterías, poniendo el alma, que me río yo de la versión Simon y Garfunquel del Padrenuestro. Porque el pavo afirmaba a voz en grito estar enamorado del Real Zaragoza, y el resto, al parecer, sufría del mismo mal. Hubo de todo, cánticos emotivos, himnos marciales, insultos, reivindicaciones varias...durante noventa minutos, y sin pararse ni a tomar aire. Si osaba volver la cabeza para mirar el espectáculo, las caras de sufrimiento y angustia no tenían nada que envidiar a las de un Rivera Ordoñez cargando el paso del Cristo de Triana. Tanto sentimiento, es de envidiar. Por un momento me pregunté a que diantre se dedicaba el animador de la camiseta en sus ratos de ocio. Cómo será este señor en su casa. Hacía la mitad del partido, y reconozco que no fui capaz de ver ni un sólo gol ni nada por el estilo, que me enteré de todo por el marcador, lo aseguro, un chaval de la fila de asientos superior le gritó a un jugador del equipo contrario "pesetero". Y yo lo miré, no parecía un quincedemayo ni un bailaperros vulgar, el tipo era un chico de aspecto normal. Y me pregunté cómo se sentiría el chaval si a fin de mes le ingresasen el montante de la nómina del futbolista. Fijo que le fallaba un tanto el sentimiento blanciazul.  ¿O no?

1 comentario:

  1. Totalmente de acuerdo, mientras nos den balompié, que se quite la prima de riesgo...

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