lunes, 16 de abril de 2012

Ciertamente, nos va a hacer falta un nuevo pintor de cámara. Visto la tendencia , arraiga en la familia a lo largo de los siglos, a la caza, Antonio López va a resultar demasiado realista para plasmar la afición regia, que tanto realismo, habiendo sangre de por medio, puede resultar poco agradable a los sensibles ojos del pueblo llano, y generar malos entendidos a las futuras generaciones en su contemplación. A ver si nuestros tataranietos van a concluir que los antepasados de sus gobernantes reales futuros eran unos bestias sanguinarios.  Buscando un pintor que adorne esta afición, podremos agrandar la colección del Pardo sin desentonar. Y no hay ironía en estas lineas. De todos es sabido que nací el día de la II República de hace 42 años, pese a los cual nunca me ha dado por despotricar contra la Familia Real. Es más, me parece inútil, lo mismo que manifestarse contra los toros. Está, ha sido ratificada por el pueblo, ha servido, pues suficiente. La dialéctica barata del gasto no nos sirve, al menos como argumento principal. Ahora bien, da pena ver al muchacho, tan comedido, tan dispuesto, y que se la están envainando entre el cuñado, el sobrino y el padre. Porque la Familia Real vive mucho del sentimiento , del Hola y de la imagen. No la queremos y vitoreamos por sus gestiones en el caso Perejil, ni por los viajes comerciales a Arabia o Kuwait, como sería razonable. Sino por el aúra de misterio y antigüedad que les rodea. Como entretenimiento, no tienen precio.

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