miércoles, 11 de abril de 2012
No sé si podré ser lo suficientemente explícita en este momento de mi vida para trasmitir todo el abanico de sensaciones que me produce esta especia, hoy en auge, gracias a la expansión del Mercadona, y que son las cajeras, esos seres, reinventados ahora en los nuevos super en asesoras de imagen. Las cajeras. Esos seres que te miran de reojo si pasas una caja de preservativos. Y ahí estás tú. Que vas creciendo y adquiriendo confianza en tí misma a medida que la mirada de la inquisición cajeril te va siendo más indiferente. Esa chavala con la cara taladrada de clavos y mascando chicle de fresa que mira tu compra, la que vas a pagar con el sudor de tu frente y de la que se mengua el porcentaje de su sueldo, con esa cara de hastío y coge el micro para que todo el establecimiento la oiga cuando dice a ver señora, que las cebollas había que pesarlas. Para ser cajera de super lo primero que yo creo que le hacen a una es ponerle un tapón en el culo y claro, con tanto apretón, una está siempre así de distendida.Y no hablemos de la asignatura conocimiento del medio. ¿Cómo puedes pasar ocho horas en un local y no saber donde está colocada la levadura? . Esos seres, si quisieran, sabrían mas de nuestros gustos y de nuestras miserias que nosotros mismos, con lo que podrían constituirse, con un poco de imaginación , en espías de google, vendiendo la valiosa información a precio de oro. Un nuevo horizonte para el marketing.
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