lunes, 9 de abril de 2012
He vuelto a dejar de fumar. Intentaba convencerme a si misma que fumar un poquito y correr no son incompatibles. Mira mi hermano, corre cual coyote y se fuma algún purillo. Pero total que lo dejo. Y me gusta, que los pitillos que me fumo, al ser poco, son sumamente gratificantes. Pero que no, que eso de tener que comprar la cajetilla, y preocuparte de llevarla encima, y de tener fuego, madre mía que montón de obligaciones, nada compensa tanta dedicación, semejante esclavitud no es para mí. Y eso que no se si seré capaz de escribir sobre otro asunto, ya veremos, porque el cerebro, ya se sabe. Y mira, es buen momento, pues como cualquier otro, porque malo si que es malo, mas que malo de esos de soberano, intenso, pero me he dicho, total, si va a ser un mal trago, pues dos de golpe, como los del Bilbao. Así que me perdonen ustedes si se me cruzan en el camino y me contradicen, procuren no manifestar opiniones que no sean cercanas a la extrema derecha, que es a donde me acerco cuando estoy de mal humor, ni se les ocurra hablar de los nacionalismos varios ni mucho menos de la Iglesia, que ese tema lo tengo un tanto candente con tanta devoción manifiesta. Y sobre todo , advierto, si me ven con un pitillo en la mano, conténganse, hasta nuevo reconocimiento público, yo no fumo.
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