lunes, 7 de mayo de 2012
Pues no, he decidido no callarme. No podía ponerme a escribir por el hecho de que manifestar todos los improperios que me salen desde el alma, atraviesan mi cerebro y se convierten en insultos, me iba a crear más problemas, tanto más cuanto van dirigidos a un tipo cachas director de sucursal. Pero no, porque todos nosotros estamos igualmente siendo engañados, vapuleados y ninguneados por una u otra entidad crediticia. Ellos, fariseos, son nuestros dueños, de nosotros y de quienes nos gobiernan. Y todas las medidas económicas que nos hacen tragar como postre después de apretarnos el cinturón, sólo son ridículos pretextos para enmascarar el enriquecimiento de la clase bancaria. Que se lo comenten la Sr.Botín, que tiene que estar tronchándose de la risa después de hacer honor a su noble apellido. Y bien poco nos queda. Nos roban con corbata y encima nos vapulean. Hasta que no se dé un golpe de estado bancarios, así o peor vamos a seguir. Porque son ellos quienes nos han hecho creer que éramos ricos y quienes nos han hecho pobres. Quienes aúpan o destierran a nuestra clase política. Si algunos de ustedes todavía cree en la bondades del sufragio, que se dedique a filosofar, haciendo la competencia a Platón. Porque el único poder, la única razón que existe es la bancaria, incluido el mundo de la información. Y todo esto es obvio, y podría ser más o menos aceptado si no hubiesen tenido la desfachatez de rebajarse hasta nosotros y sangrarnos como sanguijuelas, y por ahí no deberíamos pasar. Siguen siendo los reptiles los que nos están sorbiendo las entrañas. Mierda de sistema.
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