miércoles, 23 de mayo de 2012

Ciertamente me resultaría muy fácil, y ameno, posicionarme hoy del lado de Espe. Y sería sincero al hacerlo. Pero urge más hablar de otro tema, al hilo del vestido de marras con que ayer nos regaló nuestra querida Igartiburu. Queridas amigas, vosotras, que sabéis de que hablo, una de vosotras, alguna, debería dirigirse a los medios y recordar que, aun cuando no éramos los elegidos ni formábamos pare de la élite, cuando no nos pasaba eso de haber comprado un todoterreno de lujo y pisito en Marbella, cuando no nos colgábamos los bolsos de revista sino eran de imitación, cuando no vestíamos a nuestros retoños con el sueldo de un director de banca, ni celebrábamos los festejos familiares como si fuesen le 4 de julio, cuando no nos pasaba eso de ser ricos aunque todo a nuestro alrededor pareciese nadar en la abundancia, ni siquiera entonces caímos en la cutredad. Alguna de nosotras debería publicitar la idea de que la clase y la cordura no siempre van acorde al presupuesto, que los recortes no significan perder la gracia y el estilo, que no hace falta ir de friki para visualizar la falta de economía. Que si te tienes que peinar en casa , y para muestra nuestra Tita, de hacerse el tinte de toda la vida, te peinas, y no dejas que los tirabuzones de oro te caigan sobre la pechuga, que es horario infantil y algún chaval va a quedar con el ojo a la virule. Y mi indignación se extiende al modelito rojo pasión de las mañanas de la uno. Vale que le dejan a Mariló ponerse lo que le da la gana, parece ser que esta chica todo lo puede, pero al menos los colaboradores, que los vistan con decencia. Cuando nuestro presupuesto no era el de la casa real ingles, íbamos tan monas, o mas, que ahora que vivimos apretadas por la crisis. Que los divinos aprendan de los humanos.

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