martes, 29 de mayo de 2012
He sido valiente valiente y he ido, no a una, sino a dos sucursales bancarias. Todo un día para recordar. En la primera, me ha abierto las puertas el director, que de normal tiene un actitud abatida, cabeza entre las manos, y porte de mozo honrado de la ribera navarra, ( incluso del reino de oregón), pero que hoy era la viva imagen de la desolación, yo iba a preguntarle "por lo mío", pero de verdad que me he cortado, y sólo he acertado a pedirle veinte euros, o cuarenta, de mi cuenta personal ( para mí todo lo que pase de veinte ya es una pasta). Como no cesaba en su apocalíptica actitud, no he podido por más que preguntarle la causa de tanta aflicción. Y me dice le hombre que el agujero de bankia ha pasado de diez mil a cuarenta mil( euro arriba euro abajo, yo soy de letras). Vuelve la pantalla del ordenador y me enseña la noticia, acompañada de frases del tipo estamos hundidos...Cierto os digo que si por ser director de banca uno posee un conocimiento de la realidad financiera ( incluida la prima de riesgo) superior al resto de los mortales, deberíamos realmente preocuparnos, habida cuenta de la tragedia que se leía en el rostro de este banquero, o bancario. Pero no ha durado mucho la tragedia, puesto que con mis cuarenta euros ( me he estirado) en el bolsillo, me he dirigido a otra entidad bancaria, está más sobrada al aparecer, dispuesta a pagar unos tributos con que sufragar becas de comedor escolar varias. Al igual que la primera entidad, lleno total. Me he colocado en la fila de la caja justo antes de que se situase, carrito incluido, una mujer, con niño, de unos nueve, carrito como digo, con niño de unos uno, y gusanitos por todos ellos. Como la fila era larga y al espera se tornaba igual de larga que la fila, la señora del carrito, gitana ella, me comenta, queal chaval le gusta. Lo que le gusta al chaval, de unos nueve, es el bellezon que hay detrás del cristal, o sea la becaria en practicas, que tendrá unos veinte seis. Anda que no apunta maneras el chaval, que ha pegado los mocos al cristal y se dedica a recolectar folletos rojos. Como la señora del carrtio se da cuenta de que no soy del tipo comadre, y después de que casi fallece por ahogamiento el chavalito del carro, se dedica a darle tema a la anciana que tiene detrás. La anciana me pide un pañuelo, y yo se lo ofrezco; resulta que el pañuelo es para los chavalines de la gitana, así que les cedo el paquete, pese a que la alergia hace estragos en mi. Con este leve movimiento me vuelvo a ofrecerles un pañuelo y me entero: la gitana tiene 5 hijos, la cuarta es niña, iba a por ella ( toma, como la infanta y el urdangarin) y el quinto, que se quedo con el diu (entiendo DIU, o sea que se había plantado, como la infanta), y cuando dice lo de que me se quedo con el diu me mira con cara de ya ves mi richard que potencia, a lo que yo, a las doce de la mañana, no reacciono, sosa de mí, para continuar enterándome que la anciana tiene tres hijos, pero ya en la cincuentena, así que la gitana le dice eso de ya los tiene usted criados, como pasa el tiempo. En fin, me pierdo el resto , me toca que me atienda el bellezón. Espero no perderme en contemplarla.
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