miércoles, 22 de febrero de 2012

¿Imaginais a aquella mujer muchos años antes? EL cabello hoy blanco y recogido, suelto, una melena frondosa, ondulada. La cara hoy arrugada tersa y bronceada. ¿Y como fue su vida? ¿Será cierto el cansancio de vivir? Recordaría otro tiempo mas lejano y los cambios que han ido sucediéndose, y todas las vidas que ha acompañado. Y me pregunto porqué yo siempre he imaginado que esas dos mujeres eran tan sabias. Quizás porque conocían el secreto del tiempo. EL tiempo que se esconde y se escapa. Siete años duró el luto de Catalina de Aragón de su primer esposo. Siete largos años, esperando, hasta que pudo casarse con el marido que tan famosa la hizo a su pesar, Enrique VIII. El sentido del tiempo se nos escapa. ¿Imaginamos siete años? No, no seríamos capaces de aguardar ni uno. Somos nosotros quienes obligamos a nuestro tiempo a discurrir tan deprisa, a escaparse, olvidando el sentido de la paciencia y de la espera. No esperamos nueve meses de gestación para conocer el sexo de un bebé, en realidad, anhelamos la posesión tan inmediata de todo, del conocimiento , de la satisfacción, de lo material, y perdemos, de esta manera, la tranquilidad de la espera. Nos impacientamos. Y aún más, parece que desconozcamos el verdadero significado del tiempo. Disponemos de él y no recordamos...que veinte años no es nada.

2 comentarios:

  1. Ay amiga que bien te expresas y que buenos ratos paso, todos los días espero tus entradas, sigue que yo disfruto......

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