miércoles, 29 de febrero de 2012

No sé si en la vorágine inicial de la noticia, hemos caido en la cuenta. En la entrada de Urdangarín al juzgado, había mucha gente abucheando. La acusación particular la presenta Manos Limpias. ¿Sirve de algo salir a la calle? Pues hombre, salir a hacer el gamba, no, salvo que te acompañen los amiguetes. Pero tratar de manifestar la indignación que la penosa actuación de gran parte de nuestra clase política y seudopolítica tiene, algo ha de servir, al menos para que no se le quede a uno el estómago vacío. Y de algo más. Sentir que no todo el mundo esta apoltronado frente a la televisión escuchando las sandeces de la Esteban de turno. Algo es. Conocer que existe quien se organiza para tratar de combatir la corrupción. El acto de la responsabilidad no es habitual en nuestro tiempo. Yo lo considero admirable. Ese chaval ( no esperéis de mí un lenguaje aidonista,( de Aido,Bibiana, la ONU la acoja en su seno, y por aquí que no vuelva a decir sandeces que ya ha cubierto el cupo a sus treintaytantos)   yo escribo como he hablado toda la vida, en género el que toque) de clase capaz de levantar el dedo y decir que he sido yo señorita. Ese valiente. Lo que se practica aquí mas bien es eso de echarle el muerto al otro (véase de nuevo Urdangarían, quien en los últimos lustros debió sufrir la abducción de una nave extraterrestre, habiendo aterrizado, sin novedad, hace cuatro días, concretamente en la capital de los USA). Cuando, que tontería, yo siempre he mantenido que si asumes tu responsabilidad, nunca te podrán culpar de lo que no es tu culpa. Y así debería ser. Con el ejemplo no se está predicando, desde luego.

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