miércoles, 29 de febrero de 2012
Ser señora y tener, supuestamente, mal caracter, es estupendo. Si ers soltera, nadie te sopla; puedes dar rienda suelta a tus hormonas, y pegarte un festin si ovulas el dia de navidad(a nadie le va a estrañar); si estas casada, haces de tu esposo un bendito, quien te va a aguantar con este caracter, se convierte en el heroe familiar, que impide que puedas dar rienda suelta a tu ovulación el dia de navidad y preparar la marimoerena en la comida. Yo admiro a las señoras que se permiten el lujo de tener mal carácter, de no buscar el asentimiento ajeno. No creo necesariamente que se trate de una personalidad arrolladora, no hace falta. Es más aquello de me importa un pito el personal. Esta amiga borde que te dice lo que piensa realmente de la falda que te acabas de comprar y te hunde, sin pestañear. Esas mujeres no aportan realmente nada, no son maternales, no son buenas amigas, no son compasivas, nunca llegarán a ser el descanso del guerrero. Pero mira, nadie les sopla.
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