lunes, 20 de febrero de 2012
El sábado por la tarde, a la salida de Misa, la Iglesia repleta hasta rebosar, comenté cuanta gente va a Misa, semanalmente se incrementa el número de personas que acude. Por eso no me sorprendió que este tema fuese tratado en el periódico al día siguiente, concretamente en la Crónica del Mundo. Yo no acudo cada domingo a la misma iglesia, por eso, he ido observando en los últimos meses, que allá a donde acuda, hay más gente. Podría pensar que se debe a las fotografía de Tamara Falco en Vanitas acudiendo a la misa de domingo, discreta y sencilla. Vamos, que puede ser un motivo. O como señalaba el diario, la crisis nos hace buscar consuelo en la palabra. Puede ser, aunque a mi me gusta mas otra teoría. Los alegres años vividos, los años del boom inmobiliario, cuando teníamos dinero para esquiar, viajar, coger vuelos low cost para marchar de rebajas a Londres, fin de semana en casa rural, cenas varias....no teníamos tiempo para la reflexión, para el sosiego. Cuando el hombre , de manera voluntaria o necesaria, cesa en la vorágine, cae en la cuenta de que tiene alma, y salvo que uno sea muy ceporro, que este alma necesita alimento, sea yoga, misa, o los cánaticos del haré cristiané....Puede ser que el alma necesite también consuelo, pero lo cierto que en la fila de Cáritas, esperando cada lunes la ración semanal de alimentos, mayormente los demandantes son árabes,( y de esto prometo hablaros en breve, porque tampoco encuentro foro adecuado para manifestar mi opinión sobre la Iglesia sin ser tachada de carca o retrógrada) y estos el consuelo que buscan en la iglesia es mas alimentario que espiritual. Consuelo no necesitan quienes no se dejaron cegar por los fastos de la fiesta que hemos vivido. Lo cierto que parece ser que el personal no ha querido quedarse viendo la tele, basura o la 2, y se ha ido a Misa, buscando llenar con palabras el vacio hueco en el que resuena el eco de la publicidad. Ojala la encontremos.
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Amen.....
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