Arancha
Leí hace muy poco, unas días, que no puede conocerse el verdadero amor, sin uno se ama realmente a sí mismo. Amarse a sí mismo no es sinónimo de egoismo. Y dicho esto, hablemos de Arancha, Sanchez Vicario. No me gustan las formas, ni las compañías, no me gusta la mirada de su marido, ni el tandem Borja-Blanca...pero ahora que esa niña tiene a alguien a quien amar realmente con toda la generosidad de que uno es capaz, sus hijos, creo que sé lo que siente. Esa típica familia de los 80-90, no se llevaba la niña mimada , la niñita querida. No, había que ser insensible, Barbie faltal, trabajadora y fuerte, y además, tragarte que las guapas y las delgadas podían ser débiles y ser queridas. No nosotras, las feas, éramos listas, pero además trabajadoras. ¿Por qué no nos dejaron ser débiles, ser cariñosas, ser mimosas, creernos guapas, princesas? No, había que suplicar el cariño, ganarse la aprobación con el esfuerzo y sacrificio propios, y el cariño, supuestamente no lo necesitábamos. De ahí salimos tanta anoxerica, tanta triunfadora triste, y tanta mujer deseosa de ser madre para amar y ser correspondida sin tener que mendigarlo. Yo te entiendo Arancha, te han fallado las formas.
Ole mi chica,ole,ole y ole además amiga la suerte de la fea la guapa la desea y nena tu vales mucho.....
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