miércoles, 6 de junio de 2012
Parece que una de las cosas que ha proliferado con la crisis, es la mala gente. Estoy empezando a pensar que la necesidad agudiza el mal hacer y la soberbia . Se ha formado, en primer lugar, una generación de directores de sucursal bancaria, más bien jóvenes, gente sin escrúpulos, que vende a su madre por una mísera comisión, vestidos de cierto encanto personal, de tonos deportistas, y sonrisa de anuncio. Estos son o han sido los primeros malos. Los cachorros de la élite que ha llevado al país a esta maldita ruina. Y bien aleccionados, se ha dedicado a intoxicar a cándidos clientes con productos de alto riesgo, dándoles igual por completo el resultado en las finanzas de la pobre e incauta gente que se ha fiado, como toda la vida, del del banco. Muchas historias se han contado en los telediarios de este país a cuenta de esa confianza de barrio en el director de la sucursal, y muchos españolitos se han visto frutados y engañados y vapuleados por este tipo de gente, ambiciosa y sin escrúpulos. Hoy siguen existiendo, con la cobertura que les da el paraguas de sus jerifantes, mucho peores tipos. Y detrás, saliendo como setas, avenidos del tres al cuarto del gremio de la construcción, malhaciendo el dinero y los sueños de las personas. Gente soberbia que se está aprovechando de la necesidad ajena, del trabajo de otros, de la feroz competencia a que nos obliga la situación del mercado, de la demanda de empleo....Mala gente, excusada en la peor gente que cada día ocupa las portadas de la prensa. Y yo echo de menos a la gente normal.
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