lunes, 4 de junio de 2012

Escucho en las noticias radiofónicas que, de los tres referéndums celebrados en distintas localidades de España, para decidir que hacer con determinada partida presupuestaria, si vacas y toros, o incentivar el empleo, en dos localidades,  han votado vacas. Así somos y así nos va, desde los tiempos de Góngora, que nos den circo y se nos olviden la penas. Alguien puede objetar , que el empleo que se pretendía crear era precario. ¿Y no son precarias, las vacas? Precarias, además de leves ( un hora, dos) y aburridas. Alguien puede objetar que si hay vacas, hay ambiente, la gente sale, consume en los bares....puede ser, con el leve matiz de que si el personal anda escaso, no va a consumir, y que si se quiere sacar la gente a la calle, hoy maneras más baratas y divertidas, solo se trata de ponerle imaginación. Hay muchos pueblo  sin cortejo festivo de vacas, no es ciencia ficción, incluso en España. Y tienen mil maneras de divertirse además de ver pasar una tradición de la que no reniego, pero que es muy limitada. gracias al cielo no soy concejal de festejo no tengo que dar ideas, pero las hay, y muy buenas, alternativas a las vacas. Aunque sólo fuese por probar, por descubrir algo diferente, por poner a prueba a los dirigentes locales, lo adecuado hubiera sido votar no a las vacas. Y no soy antitaurina, yo creo que a los toros, se va o no se va, pero no es obligatorio no ir, ya lo he manifestado, los toros, como el fútbol que vaya el que quiera y lo soporte. Lo que me indigna es esa mentalidad de vagoneta redomada que demostramos votando sí la festejo, cuando este voto excluye o supone votar no a una inversión por pequeña que sea. A nosotros todo se nos pasa con la pandereta. Peores que los griegos, con la fama que ellos llevan como país de charanga y festejos absurdos. No hay más absurdo que nosotros, no nos podemos quejar de nuestros dirigentes, si alguna vez demuestran un tanto de raciocinio, ya nos encargamos nosotros de votar...vacas.

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