viernes, 1 de junio de 2012
Hay muchos temas de que comentar, y lo peor, rayan lo trágico. Bueno, son tragedia. La situación financiera nos aboca a un país sin futuro....y a perro flaco todo son pulgas, he sentido mucho el incendio de una fábrica cercana, que acogía laboralmente a muchas familias de alrededor....Pero de eso, de un país endeuda que ha sido gestionado con la torpeza de los patanes, no voy a hablar. Ya estoy harta de escuchar, y de hablar, de la sinrazón de indemnizar a los mismos que han malgastado el dinero, público y privado, harta. Hoy tengo la sensación de que le tiempo se ha detenido a la espera de una solución, y nada me hace salir de este ensimismamiento. Rajoy y su promoción de funcionarios nivel A en excedencia me han defraudado desde el día dos de su mandato. Alguien que queire solucionar este desaguisado y no tiene la valentía de plantarse y hacer lo que en todo foro de gente que cotiza a hacienda se comenta, por miedo a que sindicatos , quinceemes, stopracismo......¿Porqué nuestros dirigentes, que lo son porque los hemos elegido, no escuchan el clamor popular? ¿No saben realmente lo que la gente necesita?¿No mandan ojeadores, como los equipos de fútbol, al patio del colegio, a la plaza del pueblo, al restaurante, y escuchan las conversaciones ? ¿ Alguien puede alejarse tanto de la realidad sólo por llevar dos, tres o cuatro escoltas?Como aquella vez que le preguntaron a Zapatero cuanto costaba un café y contestó el precio de la cafetería del Congreso. Las instituciones públicas, los ayuntamientos, el congreso, el senado, incluso la confederación hidrográfica, existen para gestionar intereses públicos, del publico, del común de los mortales...pero se han convertido en sociedades propias, cerradas...en todo ayuntamiento que se precie hay , cual hospital, un conjuro de luchas de poder, complementos de destino y productividad, nombramientos de jefes de área...y en eso se van yendo esfuerzos, y días...y lo mismo en todas estas instituciones...que se han olvidado de que más allá de sus puertas, ventanas y despachos hay vida, la vida, la de todos y cada uno, de los que votan, sufragan, cotizan y sufren, y que ellos, los funcionarios, eventuales, personal de confianza, están pagados para gestionar de la manera más eficaz posible y eficiente, y no para malgastar los días en complementar su propia existencia. Hay vida más allá de las puertas del congreso, hace falta que se quiera conocer.
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