Quisiera hoy pedidos que pongáis una velica, no hace falta que quemen ustedes la catedral de Burgos, porque sea cierta la afirmación que ha hecho la pediatra: que la pubertad dura lo que dura y que si comienza temprana, acaba antes. Porque si tengo que ver el ceño fruncido de ese muchacho espigado y con incipiente bigote en que se ha convertido mi precioso niño, tengo que saber que mi visión va a tener un final cercano. O bien hacer cuentas para ver si me llega mandarlo interno a Suiza los próximos seis años. Ahora bien si sólo fuese el silencioso ceño fruncido, podría quizás soportarlo, sabiendo que va a tener un final más o menos cercano. Pero no acaba ahí el asunto, y es de la amatxus cañonas conocido, y me van a tener que ilustrar en el noble arte de tenga usted un adolescente en casa. Mi adolescente preferido. O como dice el pelirrojo, yo tenía un hermano y ahora tengo un adolescente. Lo del enfado constante puede sobrellevarse, si fuese constante. A mí lo que me pierde de toda la vida es el vaivén. Ya lo decía mi contrario, es que los cambios de planes te desequilibran , maruchi. Y si yo le castigo tres meses, que qué son tres meses en la inmensidad de la adolescencia, y él se lo cuenta a su tutor, que prácticamente ya me veo en casa los servicios sociales y que me quitan la custodia, y esta vez va a ser que sí, pues esperamos a que se pasen los tres meses, tu y yo, mi querido adolescente, y ya te levantaré el castigo, sin necesidad de que cada periodo de cuatro horas me lo vengas a recordar con la retaila de la injusticia que el mundo encarnado en tu madre se ha cernido sobre tí, para entre clamor al cielo y al infierno, comerme a besos. Esto no es estabilidad.
(Y en estas estaba cuando me veo a la Presley en la portada del Semana, reconozco mi infidelidad porque yo soy muy del hola, y digo, madre mía que desmejorada está esta señora, que la genética tiene un límite, y la cirugía también.)
El caso que mi adolescente se ha marchado, cinco largos días, ( a salvo el profesor, que ejerce de tal y de guitarrista de no me tires del dedo que me pedo, y toca de telonero el viernes con el cantante de la polla , se le haga larga la excursión , me lo mande en taxi con alguna extremidad rota, o algún quemado del sol, y eso que le he puesto crema para que se de todo el norte de europa) él tan contento en el autobús y yo al borde de la lágrima, y se me ha acabado hasta la conversación, tanto le echo de menos.
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