Cierto es que el traje de jotera no hay por donde cojerlo, sea navarra, aragonesa o castellano manchega, del cuelo para abajo es una cebolla llena de capas que tapa más que un burka, por no enseñar ni los tobillos, y de cuello para arriba, viene a ser una réplica de la dama de leche. Hasta el zapato, que lleva ese medio tacón que en tiempos les resultaba cómodo a las señoras para ir andar, antes de que en este país las señoras hiciesen treking, que lo que hacían era ponerse el zapato de tacón medio para ir a pasear. No es exportable. Así que no me imagino una ronda jotera en San Lucar de Barrameda, pero cierto que tengo el face, desde cabanillas hasta azagra, llenito de romerías. Que no será ni bueno ni malo, es una invasión a lo romano, cultural, de inmersión. Yo no me veo a mí, porque la mayor coordinación brazos-piernas a la que he llegado es empujar la puerta de casa con el pie mientras la abro con la llave. Pese a lo cual, agradezco el cambio porque la jota es muy cansada y el sonido de castañuelas nada fino. Ahora, todo hay que decirlo, nos hemos venido arriba, que yo he visto a un foral de cascante tirar la boina y arrancarse a bailar y os digo que llevaba sevilla en el pecho, que por la virgen del romero no se hace tanto. Y luego están ellas, que son multitud. Mucho más sexi el traje apretado y escotado , con tacón o bota montera, que la falda almidonada y el pañuelo en plan toquilla, pero una faja bien puesta...es que las del sur yo creo que son menos recias, y a nosotras se nos marca más, que es por ser más gorditas, que mira la viki ( martinez berrocal) es que yo creo que de estirarse bailando desde pequeñitas, lo tienen todo mejor puesto.
Vas a comparar lo de estirar la pata pa arriba del aurresku con el contoneo de caderas. Bailando la jota es imposible ni guiñar el ojo ni poner una sonrisa, con tanto bamboleo arriba y abajo, y eso no pasa con la sevillana. Nos va a faltar la sevillana del coche, al ladito de la imagen del Cristo de los gitanos.
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