sábado, 16 de abril de 2016
Decía mi jefa que la mujer del cesar no solo tiene que ser honrada, sino también parecerla. Y así nos pasó a todos durante años con el "sindicato"manos limpias. Hasta mi madre me preguntó un día quienes eran esos de manos limpias, Y yo claro lo busque´en internet. La información sobre manos limpias en el internet venía a ser como el portal de trasparencia de la administración, que decir dice mucho y contar, nada. Así que nos desayunamos con el robín hood de los mortales venía siendo poco menos que una organización criminal. Lo de Ausbanc era más notorio, a mi me la metió doblada un director de sucursal con ínfulas de pepito piscina, y acudí a ellos, pero ese instinto mío contrario a la agrupación los percibió como grupo sectario ( esperaba aparecer a ton cruise en alquila reunión) y me largué ( mejor me vino que mi socio y yo con sobramos solitos para darle una paliza judicial al banco entero). Así que nos hemos quedado sin argumentos.Ya no nos podemos hacer de nada. Suponemos que la siguiente noticia en el telediario va a ser que ciudadanos no reclica. Y nos abocamos a nuevas elecciones con las mismas caras. Pedro sanchez pretende pasar a los anales de la historia como el adolfo suarez del siglo XXI, y cuando le liderazgo es tan nimio, la esperanza no tiene cabida. Hace tiempo que comentamos la falta de carisma de la clase política, y para mí que todo esto empezó con operación triunfo. No hay un resquicio al que agarrarnos desde julio anguila. Nada que pueda empujar la ilusión del grupo. Y menos mal que en este país salimos de potes, porque en el resto del mundo van a estar del pelo, y si no, lo estarán, que cuando las barbas de tu vecino veas pelar...y ellos no tienen el chiquiteo. Trabajamos para dejar a nuestros descendientes la hipoteca pagada, y no somos capaces de romper este círculo vicioso de desaliento en que se ha convertido nuestro desgobierno. Dicen que el poder corrompe, vamos de refranes, pero nuestra situación clama al cielo. El cambio que es necesario no pasa por fariseos que clamen y mantengan el no como sello de virginidad, a mi todos estos me recuerdan a cierto interventor, que decir que no se convertía en el baladí de la honestidad. No, no basta. Algo tiene que estar fallando, y se corrige desde abajo. No es explicación que el albañil te cobre sin IVA ni todas esas pamplinas. La decadencia de nuestra sociedad es de arriba a abajo y de abajo a arriba. Como le contesté a aquel taxita marroquí, intérprete de árabe, no tengo la solución. Pero cada día me acuerdo de la caída del imperio romano. Cuando la élite degenera, las turbas propician el caos. Algo no funciona.
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