lunes, 4 de abril de 2016

A mí, y a todos, nos dicen hace, que se yo, dos semanas poco más, que íbamos a ver a la Presey disfrazada de Pocajontas en un evento, y nos jugamos la nómina a que no, que para nada. Pues todo llega, mi chica. Y es que a la Presley le ha venido la crisis de los 40, a los 70. Yo se lo quiero advertir, a las Amatxus nos vino, a su debido tiempo, pero se está alargando, y esto es un no vivir, que tanto entrar y salir de la bodeguilla les va a  salir a cuenta sacarse el fortfai.. Bueno pues a la Presley le ha venido a los 70 o 170 , igual me da, porque esta señora es el ejemplo de las salidas que tiene la carrera de secretariado internacional, y aquí me callo y no sigo.
Pero el caso que esta señora siempre ha sido de estar muy en su sitio, por lo menos en las fotos no sale desenfocada nunca, y su sitio, ha sido con mucho predicamento, el altar, o en su defecto el juzgado, y la fiesta de Porcelanosa.
Y ahora, oye, que cosa, de plató en plató, como si fuese la Esteban, que esto sí que no le pega nada, que está perdiendo todo esta aura de misterio ( los mentideros dicen que se desmaya cuando copula y estos mentideros son muy de haberse enterado de primera mano)
Y ahora llegamos al punto fuerte, que me lo reveló, como no, la prima, que además de estar guapa reguapa es experta en el Hola, y eso suma, que con esta revelación se acaba de convertir en mi fuente más fidedigna: QUE SE PASEA CON UN SEÑOR CASADO.
Cuando hablaban, por los ambientes, del lío con Valdano en los estertores del Borrell, lo hacían por lo bajini, por no ofender a esta institución del matrimonio que es la Presley. Y ahora viene ella y hace del premio noble un adúltero, que le va a costar el divorcio que van a tener que darle además el jamón de las fiestas de  Ablitas de que no le va a llegar. Porque el señor, aunque haya presentado los papeles, está casado y cuando le pasen la minuta, igual recula. O no, porque invitar a la fiesta de cumpleaños y hacer que los invitados se paguen la cena, esto ni se comenta, por muy nobel que seas y te pidan autógrafos.

Por cierto que Jacinto Benavente también fue premio nobel. En 1922. Y por  entonces, ya varguitas hacía sus pinitos.

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