domingo, 8 de septiembre de 2013

No hay pulpos en el mar ni el  carrefour para agradecer a mi querida, muy querida, amiga, que ayer sábado tarde, en lugar de irse de vinos, me hiciese la pedicura. y lloraba yo de dolor y me agarraba al brazo de la dulce Tana, y  veía a mi querida amiga de reojo aplicarse en mis dedos, y pensé, quien lo iba a decir, yo que pensé que su habilidad oculta tenia que ver con el buen gusto eligiendo cazadoras, y mira por donde, lo que le pone a tono es  hacerle la pedicura a las amigas. que suerte para sus dos princesas. Sí, las habilidades ocultas, que curioso, y entretenido conocerlas. De resultas del incidente, me acordé que tengo yo un amigo, ingeniero para más indicaciones,  que es un armario ropero de dos por dos agarrado a un cigarro de liar, y tiene la misma habilidad, hacerle a sus princesas la pedicura. Que suerte. con lo que gusta que te enreden en los pies. En los pies y en donde sea. Conozco algunas habilidades ocultas en algunas personas que no pueden ser relatadas, es lo más intrigante de sus vidas, inimaginable, ese saber, virtud o habilidad que se sumerge en la alcoba. ¿Y el motivo por el que yo las conozco? Ah, podría contarlo, pero luego tendría que matarles a ustedes, y eso muy muy poco probable que ocurra. Así que callaré hasta la tumba, para la paz y el sosiego de quienes me los confesaron, o me los mostraron, y a veces, hasta de sus cercano. Otras habilidades sí que se hacen públicas, en ocasiones,  y por eso no dejan de ser menos sorpresivas, como saber esta faceta de   mi prima Tita a la que le encanta acudir a los velatorios, y no te digo si además ha podido ser parte activa en la mortaja del muerto. Esa faceta de nosotros que "no nos pega", que si tenemos la posibilidad de ejercitarla, en secreto, nos reconforta, esa parte tan lejana y distinta de nuestra vida y nuestra persona que nos acerca a nuestra propia intimidad. Y lo envidio, porque yo no tengo facetas ocultas, todo el universo conoce que más o menos hago punto, ganchillo y vainica, cocino pulpo y el dedo pequeño de mi pie derecho es horroroso. No leo las cartas, ni escucho voces, no veo muertos, ni a veces ni nunca. Ay¡Qué no daría yo por tener una parte oscura¡¡¡¡

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