jueves, 22 de agosto de 2013

El bolso. Mi bolso pesa cuatro kilos. Brutos, netos no pasará de 15 gramos. Lo he pesado, porque esta contractura permanente no puede siempre de mala postura, la postura es la que es y no es mala. Es el bolso, que pesa ( según báscula del Ikea, cuatro kilos largos)
Y qué acoge este elemento, apósito de mi, mi propia prolongación, ¿acaso escondo los bloques de hormigón para que no los suelten en la bahía de Gribaltar? Pues igual, porque no me lo explico. Según mis hijos, más vale que en los aeropuertos nos pesen las maletas , porque si me pesan el bolso, no subo al avión, o subo, pero como los obesos, pagando billete doble.
Cada mes, coincidiendo con el periodo más femenino de mi calendario, le doy la vuelta al bolso. hago volquete , en la alfombra, a ver que hay, y de lo que haya, de que puedo prescindir. Así que volquete y sale volando de todo. Nada extraordinario, no hay serpientes pitón, ni un ancla, ni nada por el estilo, aunque por cabida no es, que yo más que grandes, los bolsos los uso profundos ( jejeje como garganta profunda). Mucho pañuelo de papel, mucha cáscara de pipa tijuana ( que asco da esto, son pagajutiosas) , mucho gusanito rancio, boli sin tapa...lo normal. De ahí no viene el grueso de los cuatro kilos. Sigo. Mucho neceser, pequeño pero abundante..para las pinturitas, para las compresitas, para las ...itas, salen siete. Y uno hecho con hule para las llaves ( ese sí que pesa, ¿de cuántas puertas tengo llave?) La agenda ( eso no pesa, bueno, es que suelto, de cosa en cosa, no pesa nada, no me explico como juntos pueden sumar tanto ). Prescindir, prácticamente de nada, de las pipas y de los paquetes de pañuelos vacíos. Así que de nuevo, todo al bolso. Llamo al masajista ( Gabriel se llama, un joyón) y el mes que viene, volquete de nuevo.

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