lunes, 26 de agosto de 2013

Ayer visité otro Monasterio. Visita guiada, 5 euros adultos, 2 niños mayores de 7 años. Y así, me voy recorriendo Europa. Ciertamente, nada me entretiene más. Recorrer los pasillos de la historia mientras te relatan los acontecimientos pasados, entre los que, vaya, siempre salen dos nombre, uno propio y otro, un gentilicio: MENDIZABAL, y su desamortización, que no llevó a nada, sino a desnudar edificios religiosos de riquezas que no fueron a parar donde debían, este Robin Hood de las leyes que no acabó con buen término lo que empezó, y que vaya usted a saber a dónde fueron aparar todos los retazos de historia que, de haberse quedado queititos en su sitio, hoy conservaríamos ( desde luego no sirvieron para dar de comer a ningún pobre asalariado) y los franceses. Lo que se llevaron los franceses. Malditos franceses. Que vinieron de visita, y nosotros, como siempre, con nuestra clase dirigente débil , con nuestra frágil noción de la patria, les dejamos pasar. Sí que luego el pueblo los echó, pero el daño, muchas veces, estaba hecho. Único episodio de gloria nacional, la Guerra de Independencia contra los franceses, y mira por donde, fue cosa de los , de nuevo, españolitos de a pie, que ningún rey ni presidente, ni gobernante fue capaz de hacer frente a nuestro futuro. Así que como pueblo hemos de estar orgulloso. A veces parece que el único sentimiento común a los españoles es el odio a lo gabacho, ya sea por la invasión, o por tirar los camiones ( ¿ a que todos os acordáis del telediario , y los camiones de fresas por los suelos?). Vamos a tirar del hilo, a ver si resucita Agustina de Aragón.

No hay comentarios:

Publicar un comentario